Río de Janeiro amaneció este martes bajo fuego. Desde las primeras horas del día, helicópteros, blindados y drones de la Policía Militar irrumpieron en los complejos de Alemão y Penha, dos de las mayores favelas del norte carioca, en una ofensiva contra el Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil.
Sin embargo, el balance al cierre de la jornada fue estremecedor con 64 muertos, entre ellos cuatro agentes, y más de 80 detenidos. La operación comenzó antes del amanecer con bloqueos vehiculares en las autopistas que rodean los complejos y el cierre de avenidas estratégicas.
Helicópteros sobrevolaron las favelas desde la noche anterior, mientras vehículos blindados rompían barricadas de neumáticos incendiados. Drones de vigilancia guiaron el avance de 2,500 agentes, quienes se desplegaron por las estrechas calles para capturar a los líderes criminales.
Mientras que, las autoridades incautaron 42 fusiles de alto calibre y detuvieron a 81 personas, desplegando una treintena de vehículos blindados, dos helicópteros y diez vehículos de demolición.

