La Fiscalía de Florida anunció este lunes que obtuvo una orden de arresto estatal contra el expresidente cubano Raúl Castro por conspiración para cometer asesinato, en relación con el derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate en 1996, en el que murieron cuatro personas, entre ellas tres estadounidenses.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, informó que la jueza Ariana Fajardo Orshan, del Undécimo Circuito Judicial de Florida, emitió la orden de arresto, obtenida por la Fiscalía estatal y el Departamento de Aplicación de la Ley de Florida (FDLE).
“Raúl Castro ordenó el asesinato a sangre fría de cuatro floridanos, y Florida nunca dejará de perseguir que se rindan cuentas por esa conspiración comunista”, dijo Uthmeier, quien ordenó reabrir la investigación el año pasado, en un comunicado.
El actual presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, condenó la medida en un mensaje en su cuenta de X. “La repudiable acción contra el General de Ejército esta mañana en un patético circo miamense, con trasfondo electoral, no tiene, ni tendrá jamás, el más mínimo sentido jurídico y mucho menos práctico”, escribió.
“Esa maniobra de vestidura legal montada por políticos anticubanos contra Raúl y contra Cuba merece nuestra firme condena. Forma parte del afán agresivo y responde los tropiezos al intentar justificar el Bloqueo y el castigo colectivo contra nuestro pueblo”, añadió el mandatario cubano.
La orden acusa a Castro de un cargo de conspiración para cometer asesinato, un delito grave bajo la legislación de Florida. Además, el comunicado dice que la jueza ordenó que no se conceda fianza mientras el caso siga abierto y la Fiscalía no descarta presentar cargos adicionales.
La nueva orden de arresto estatal se suma a la acusación formal que presentó en mayo el Departamento de Justicia de EE.UU. contra Castro por su presunto papel en el derribo. En ese caso, el Departamento acusó a Castro y otros hombres de conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato. Castro ha negado haber ordenado directamente el ataque, mientras que el gobierno cubano ha rechazado las acusaciones y las ha calificado como una medida política.
El fiscal federal Jason A. Reding Quiñones dijo que la actuación de Florida complementa el proceso federal y permite avanzar por vías judiciales paralelas.

