El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, advirtió el miércoles que la crisis «está llegando al límite», en una nueva jornada de manifestaciones que exigen su renuncia pese a la posibilidad de que declare un estado de excepción para frenar las protestas.
Paz enfrenta desde hace casi un mes una convulsión social, con bloqueos de carreteras por parte de campesinos, obreros y transportistas que pedían medidas contra la crisis económica, la peor en cuatro décadas, y ahora exigen su renuncia.
«El país necesita orden y esto está llegando al límite (…) El tiempo se acaba. Convocamos al diálogo«, dijo el mandatario de centroderecha, en un acto en La Paz en el que instaló un foro de discusión de políticas sociales y económicas.
El martes por la noche, el Congreso eliminó una norma que ponía límites al presidente para decretar estados de excepción, lo cual le permite recurrir a militares para contener las protestas y la restricción de libertades de reunión y movimiento.
«El que quiera destruir la patria se las va a ver con este presidente y con toda la fuerza de la Constitución«, advirtió, en alusión a los estados de excepción.

