Pedro Angel
Medellín.- Esta ciudad capital del departamento colombiano de Antioquia baila y se lo goza, como recién divorciada caminando sobre el gozo y llevando la vida por delante. Fiesta y fiesta, eventos y cultura.
Los paisas bailan su vallenato, el porro, cumbias, tango, merengues, bachata y todo lo que motive le hable cuerpo. En parques, lugares cerrados, centros comerciales. No paran esta gente.
En Medellín hay hasta corporaciones de bailadores de salsa y son y grupos organizados que debaten en paneles, pero terminan en rumbas interminables con auténticos intérpretes de ritmos cadenciosos y bailadores de piernas ligeras.
La Ciudad de la Eterna Primavera, como se le llama, baila hasta los anuncios y se desborda de ritmo y sabor. Por donde camines, la música se escucha, los pies se mueven y la gente se desinhibe. Medellín es un paraíso para los amantes del baile.
Desde la Comuna 13 hasta el sector El Poblado, pasando por el Centro y la vivaz avenida 70, la ciudad está llena de centros de baile, bares, colmados o tiendas (como le llaman aquí) y discotecas que te hacen querer bailar hasta el amanecer.
La salsa, el merengue, la bachata y el son se apoderan de las calles y envuelven en un ambiente festivo, suben como serpiente danzarina en las caderas de las hermosas paisas, más parecidas a andaluzas.
Más de un millón de extranjeros visitan anualmente esta ciudad para conocer sus atractivos turísticos, disfrutar de sus eventos y saborear la diversa cultura colombiana.
Una agenda cultural, artística y de eventos pone el toque final. Aquí vienen grandes grupos salseros y de otros ritmos desde todos los rincones del bendito territorio colombiano, de Centroamérica, del Caribe, del continente y del mundo.
En Medellín, no necesitas ser un experto para bailar. La gente te enseña, te invita a unirse y te hace sentir como parte de la fiesta. Los colombianos son conocidos por su alegría y hospitalidad, y en Medellín, esto se refleja en cada esquina.
Visitantes de todo el mundo llegan a la ciudad para sumergirse en la rumba y la música. Y no se van sin antes aprender a bailar como un local. La ciudad tiene un ritmo contagioso que te atrapa y no te suelta.
Cinco aerolíneas conectan a la República Dominicana con Medellín, con vuelos directos con 2 horas ý 20 minutos, aproximado, en el aire.
Los dominicanos no necesitan visa para viajar a Colombia y llegan todo el año por montones.
Las autoridades de Medellín estiman que República Dominicana está entre los primeros seis países emisores de turistas aquí y los dominicanos viajan como turistas más que los europeos, canadienses y asiáticos.
Señores, visiten Medellín.

